La transfiguración del Señor

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

—«Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:

—«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

—«Levantaos, no temáis».

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

—«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Contemplación

Escuchadlo!

Ese es el único mandato del Padre a Pedro, Santiago y Juan: que escuchen a Jesús.

Por qué? Por que es "su Hijo amado, su predilecto".

Qué supone el Padre en ellos, los testigos, para confiarles sus cosas así?

El supuesto general de la escena es que los discípulos saben que les está hablando Yahve, el Señor su Dios. Su voz les entra en el corazón como en casa propia.

Les dice que escuchen a su Hijo.

No hace falta que les mande directamente que lo obedezcan. En sus oídos habrá resonado el "Escucha Israel", que es el modo en que el Señor hablaba a su Pueblo.

El Padre se sitúa en ese lugar tan especial que es donde uno escucha a otro. Como cuando uno le dice a alguien "escucha esto" e insiste, escucha, como diciendo yo se que si escuchas te va a gustar, te va a convencer, te va a hacer bien.

Esto supone conocimiento y confianza en ellos, en su capacidad de discernir por ellos mismos la verdad de lo que les dice.

Para ellos, que sentían la amistad y predilección de Jesús, que los había llevado aparte con Él y se les había transfigurado, el argumento del Padre, que les habla de predilección y amor por su Hijo, los hizo sentirse identificados con Jesus.

La amistad del Señor con nosotros nace de su amistad con el Padre.

Este es el mensaje que está detrás de las palabras, como la nube que los cubre con su sombra -el Espíritu Santo-.

Que Jesus se transfigura fisicamente es el efecto de la transfiguración interior: se transfigura a sus ojos como predilecto y amado. Y esta revelación del porqué de su bondad -Jesus se muestra tan bueno porque es muy amado y ese amor que recibe redunda en beneficio de todos- les hace comprender lo que el Señor está haciendo con ellos al mostrarles su amor preferencial. Los esta consolando y fortaleciendo interiormente para que, sintiéndose muy amados, puedan consolar y hacer sentir lo mismo a los demás. Así se expandirá el cristianismo… Esta será la alegría del evangelio, la alegría del amor que los testigos transmitirán con su palabra y su vida.

Diego Fares sj