Disponibilidad activa para dejarse conducir (Cuaresma 1 C 2016)

 

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Jesús lleno del Espíritu Santo volvió del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde estuvo cuarenta días, y fue tentado por el diablo.

En todos esos días no comió nada, y acabados ellos sintió hambre.

Le dijo entonces el diablo:

–Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le respondió:

–Está escrito: No sólo de pan vivirá el hombre.

Y lo elevó a un lugar alto y le mostró en un instante de tiempo todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo:

– A ti te daré el poder de esta totalidad (de reinos) y la gloria de ellos, porque a mí me lo han dado y se lo doy a quien quiero. Si tú te postras en adoración ante mí, será tuyo todo.

Jesús respondió:

– Está escrito: al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él servirás dándole culto.

Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en el pináculo del templo y le dijo:

–Si eres Hijo de Dios, tírate abajo desde aquí; porque está escrito:

‘Dará órdenes a sus ángeles para que te guarden’; y también: ‘te llevarán en brazos y tu pie no tropezará en piedra alguna’.

Jesús respondiéndole le dijo:

–Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.

Y habiendo llevado hasta lo último todo género de tentación, el diablo se retiró de él hasta otro tiempo oportuno (Lc 4, 1-13).

 

 

Contemplación

Lucas nos dice que el Espíritu Santo “conduce” a Jesús y Jesús, lleno del Espíritu, se deja conducir. De una manera especial, porque después el Espíritu no aparece. Pero en las respuestas que da el Señor, en su tono, en los pasajes que recuerda, en su modo de hacerle contra con discernimiento claro y decidido, el Espíritu está presente, actuando con Jesús.

El mal espíritu en cambio no conduce sino que tienta, prueba por aquí y por allá, lo dice, lo eleva y lo lleva. No sabe adonde va, diríamos. Sólo busca –insidiosamente- algún punto débil por donde entrar en la interioridad del Señor para influenciarlo a su gusto, desviándolo de su misión.

 

Cuando escribí que Jesús “se deja conducir” enseguida me vino el deseo de encontrar otra palabra que explicara el modo de conducir del Espíritu. No es como quien conduce un auto, que “se deja conducir” mecánicamente, diríamos; tampoco vemos en Jesús que se trate de una conducción muy pautada. El Espíritu lo conduce al desierto y luego es Jesús el que, bajo la inspiración del Espíritu ciertamente y confirmado con la paz que le da luego de cada momento de lucha, va respondiendo. La conducción la veríamos en que es como si el Señor se fuera afianzando y ampliando pedagógicamente su ámbito de acción, hasta vencer al tentador en “todo género de tentación”.

 

En estos días tengo la increíble tarea de “seguir al Papa” por todos los medios en su peregrinación a México. Cómo los tiempos de la Revista son ajustados, tengo que hacer mi parte de un artículo conjunto con Spadaro, que como lo acompaña en el viaje no tiene el tiempo material de escribirlo. El vademécum que da el vaticano a los periodistas tiene todo detallado al minuto (algo especialmente útil por los cambios de hora). Los datos te marcan, por ejemplo: Sábado 13/2, a las 17,00 hs. mexicana/00,00 hs. italiana/20,00 hs. argentina el Papa celebrará en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Comparto que como escuché que les pidió a los mexicanos que por favor, cuando estuviera ante la Imagen de Nuestra Señora, lo dejaran solo ante Ella un ratito, yo me animé a pedirle antes de ayer, que se acordara de mí y que nos nombrara a los que nos ordenamos un 12 de Diciembre ya que ella es nuestra patrona. “Le voy a decir que los mire”, me dijo. Así que más que eso no se puede pedir. Y como en los ojos de la Virgen nadie se refleja solo sino junto con todos, como en esa “selfie” que se sacó Juan Diego con todos los presentes a través de esos Ojos que son como una cámara que nos mira desde el Cielo (la posición de las estrellas en el manto es la que ve Alguien que mira no desde la tierra sino desde lo Alto), estarán también reflejados todos ustedes que leen esto. Será por un segundo nomás, pero el tiempo no solo se dilata sino que también se concentra, y un segundo bajo la mirada de María se puede decir que queda grabado para siempre y es el camino para entrar en ese otro tiempo que es el del amor y mal llamamos eternidad.

(De paso aviso que nuestros hermanos mexicanos están muy bien en tecnología y han creado  el sitio papafranciscoenmexico.org  Como está adaptado para celulares se puede entrar en cualquier momento, aún sin wifi, solo con datos móviles, y seguir todo lo del viaje.)

Bueno, ya me “dejé conducir” para estos lados que tienen que ver con que otros puedan participar activamente de las cosas lindas que el Espíritu nos regala a través de uno que, como Francisco, se deja conducir por él. Y este era el punto: cómo conduce el Espíritu.

Ayer, al terminar el histórico y conmovedor Encuentro entre el Patriarca de Moscú y toda Rusia y el Papa Francisco, Raúl Castro estaba paradito a un costado, y el Papa quiso terminar agradeciéndole. Dijo: No quiero terminar este encuentro sin agradecer a todo el pueblo cubano y a su presidente por su “disponibilidad activa”. Si sigue así, Cuba será la capital mundial de la unidad”. Dijo esto sonriendo e hizo sonreír a todos, poniendo el tono de buen humor que termina de cerrar con moño una ceremonia única, de trascendental seriedad, que abre una nueva puerta a una relación que estaba congelada desde hace mil años. Francisco, que todo el tiempo estuvo reconcentrado, eligiendo las palabras que decía y con gestos de cercanía y de par, sin que hubiera ningún atisbo de superioridad o de preferencia para con el Patriarca Kirill, dejó brillar su autoridad moral –la que le conceden los demás por el cariño y el respeto que le tienen- diciendo con el humor de uno que es más abuelo- este elogio inmenso que logró hacer sentir a todos que “hay Alguien más grande que nos conduce a todos”. Que Cuba y su Presidente sean los que posibilitan un Encuentro de esta naturaleza es una paradoja que muestra la inaudita creatividad del Espíritu Santo, cuando hay hombres que se dejan conducir por él. Hay que notar la paciencia en los tiempos que llevó la realización de este Encuentro. Primero el Papa ayudó a Cuba a restablecer una mejor relación con los Estados Unidos y ahora, Cuba le ayuda al Papa a restablecer una mejor relación con los Rusos Ortodoxos. En los saludos de protocolo escuché a uno que hizo mención de cómo el Papa ya había hablado de este posible Encuentro en su anterior viaje a la Isla. Nuestro Papa es un hombre de Encuentros y los va gestando, impulsando, dando ideas, que cuando otros acogen con “disponibilidad activa” salen estas cosas maravillosas.

La cara de Raúl Castro, como un chico a quien elogia el maestro, lo dijo todo. Así como también la sonrisa con que Kirill se volvió para mirar al Papa. Es que el “si sigue así” tiene su historia. En la visita a Cuba Raúl Castro había dicho: «He salido de este encuentro verdaderamente impresionado por su sabiduría, por su modestia y por todas las virtudes que sabemos que tiene». «Si sigue hablando como lo hace, tarde o temprano voy a empezar a rezar de nuevo y volveré a la Iglesia católica. Y no estoy bromeando». Recién me doy cuenta ahora, ya que en la contemplación una palabra trae la otra, y veo cómo Francisco, que no deja pasar una, agarró la otra vez estas palabras y esperó a este momento trascendente para confirmar un deseo que viene del Espíritu con una frase de las que devolvía Jesús a la gente, cuando decía “tu fe te ha salvado”, sos vos mismo que has actuado siguiendo al Espíritu gracias a esa “disponibilidad activa” que bien podemos traducir simplemente como “fe”: la fe que obra por la caridad y, después de haber obrado bien, reconoce al Señor que inspiró su actuar.

Diego Fares sj