Domingo 31 A 2014 Todos los Santos

8Comunión de los santos

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Al ver a la gente, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»  (Mt 4,25.5, 1-12).

 

Contemplación

Releo la homilía radial de von Balthasar para la fiesta de todos los Santos y encuentro a George Bernanos, con sus imágenes tan poderosas sobre la comunión de los santos.

Antes de transcribirlas me detengo un momento y busco en Google si hay alguien más a quien le haya conmovido eso que dice: que “Jesús ha venido no como vencedor sino como uno que implora protección” –como un pobrecito del Hogar-,  y “Él está en mí como un prófugo que se ampara bajo mi protección”. Busco y lo primero que encuentro –y me maravilla- es una cita de la contemplación del 2009, el día que inauguramos la Casa de la Bondad y elegimos con Rossi celebrar esta misa de Todos los Santos.

Dos sentimientos vienen juntos, uno profundo y otro más superficial –cierta molestia de “cómo puede ser que no me acuerde de que ya había escrito sobre esta frase”-.

El sentimiento profundo es de alegría por esta “comunión con el propio deseo de santidad”. Es lindo reencontrarse con ese deseo de santidad que el Señor sembró en nuestro corazón desde pequeños y que sale a la luz cada vez que cavamos un poco, cada vez que regresamos al cuarto secreto del corazón, luego de andar de aquí para allá por la superficie de la vida. La comunión con los santos no es sólo con los que están en el cielo, es también comunión con el amor que vivieron muchos en esta tierra, con el niño que fuimos, con los que comparten la fe en otras culturas, y esperanza de comunión con los que vendrán.

 

Vuelvo a Bernanos para poner un círculo de protección definitiva a este amor de Jesús prófugo que se ampara bajo nuestra protección y establece así la comunión de sus santos protectores. Dice Bernanos que “el diablo, que puede tantas cosas, no llegará a fundar jamás su iglesia, una iglesia que ponga en común el pecado y los (de)méritos del infierno. De aquí hasta el fin del mundo será necesario que el pecador peque solo, siempre solo”.

Esta es la anti-imagen necesaria para que la comunión de los santos –en su humildad y pequeñez aparente- nos llene de consolación. Es verdad lo que decimos que en los medios, el mal aparece por todos lados, creando “una sensación de inseguridad”  (aquí me animo a decir que algunos del gobierno profetizan, quizás como Caifás cuando dijo que uno tenía que morir por el pueblo, pero profetizan: lo de la “sensación de inseguridad” es –teológicamente- una gran verdad. Porque de última: “nada ni nadie podrá separarnos (de la seguridad) del amor de Cristo”).  El mal, aunque parezca devastador, omnipresente y todopoderoso, no puede “crear comunión”. Es verdad que como nos ametralla incesantemente parece que todos los males del mundo se confabulan y tienen consistencia, pero no es así: lo que tiene consistencia es la vida, que renace y por eso, en su fragilidad renovada, ofrece al mal un lugar donde actuar destructivamente. Pero comunión, sólo la hay de los santos. Sólo el amor –los actos de amor más ocultos y pequeños, decididos en el secreto del corazón y llevados a cabo en silencio y ocultamente- tiene capacidad de crear vínculos, de establecer alianza, de entrar en comunión.

….

Estas cosas no las dice sólo Bernanos o von Balthasar. Tampoco son sólo de Pablo. Ni siquiera el Señor se reserva para sí la exclusiva. La comunión de los santos es una gracia “gratis data” –dada gratuitamente-, por el Señor de una vez para siempre, gracia que constituye el tejido tierno e irrompible que teje la trama de nuestra vida y la afirman con gestos y palabras –cotidianamente- todos los pequeños que viven el amor de Cristo como un aire que se respira.

Un ejemplo lindo: lo que me dijo Gladys con una hermosa sonrisa en la recepción del Hospital Español el sábado pasado, yendo a visitar a una enferma. Justo cuando llego a recepción salía una señora “a comprar algo a la ferretería” –dijo- y la recepcionista, cuando le digo que soy sacerdote para que me deje pasar aunque no es horario de visita, se ilumina y me dice “esa señora está buscando un sacerdote para que le bautice a su nietito”. Los dos miramos y la otra ya se había ido. Quedamos en que iba a mi enferma y luego volvía para que me avisara cómo se llamaba el nieto. La cuestión es que, luego de unas cuantas vueltas, encontré a la mamá, lo bauticé a Enzo Osvaldo, quedé en volver…,  y al salir le cuento a Gladys y me dice, mirándome a los ojos, emocionada: “en este lugar uno ve cómo Dios hace bien todas las cosas y tiene todo organizado y previsto”. Que lo dijera en ese lugar, precisamente, que podía ser el de la queja con todo derecho de “lo mal que anda este país y el mundo entero”, dado el despelote que es ese hospital, me conectó con la esperanza y con esto que llamamos “la comunión de los santos”, una comunión gestionada por gente como Gladys, de recepción, atenta al corazón de las abuelas que quieren bautizar a sus nietitos y a los curas que van a visitar enfermos, en medio de los problemas sanitarios de la Capital.

 

Todo esto es para disipar esa telaraña que se extiende sobre nuestra realidad dando la impresión de que todo anda mal. Para nada es así. Basta que uno se decida a un pequeño gesto de amor para que se abra el Cielo y uno se sienta –como Gladys- “predilecto” y parte de ese plan “de cosas buenas preparadas por el Padre para los que aman”.

Eso sí, y hay que decirlo, el amor teje y crea vínculos que sólo sirven para el amor. En ese sentido, el amor es exigente y por eso a veces preferimos vínculos más cómodos, menos comprometidos.

………………..

Después de escribir esto caí en la cuenta de que no podía seguir si no lo volvía a ver a Enzito y me pegué una corrida al Hospital. De paso le llevé la comunión a Titina y en vez de hacer las visitas por la tarde las hice de mañana. No pude entrar porque estaban medicando en terapia, pero la enfermera me dijo que el bebé estaba bien, mejor. Hubo algunos amagues de acercamiento pero quedaron ahí. La otra recepcionista me dijo el apellido de Gladys y que entraba a las cinco. Un papá me comentó que no lo dejaban entrar todavía a ver a su hijito, que tenía un problema en el esófago, otras mamás que esperaban saludaron…, pero nada especial. Se ve que las cosas son parte y parte y uno encuentra lo que anda buscando y lo que no, le pasa cerquita. Esa abuela que quería el bautismo para su bebito, tanto como para comentarlo con una recepcionista, hizo que esta me conectara con su hija y el bebe unos segundos después que ella partió para la ferretería (todavía me pregunto qué iba a comprar en la ferretería y si escuché bien o dijo otra cosa).

 

Bueno, la moraleja de las pequeñas historias del amor de Jesús, que tiene la grandeza de asociarnos a su acción y de hacer pasar su amor por nuestras manos, no es una moraleja que se pueda escribir. Así como a mí me hizo volver al hospital, cada uno tiene que agarrar el tejido en el punto de amor en que lo dejó y retomar con las puntadas. Cada historia es una historia de amor, como dice Vanier y la tenemos que escribir con hechos cada día.

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Diego Fares sj

 

 

 

 

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