Ascensión A 2014

Hagan que todos los pueblos sean mis discípulos

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de Él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo:

-«Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo…» (Mateo 28, 16-20).

… Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.

Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos varones con vestiduras blancas, que les dijeron:

– “Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir”.

Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático. Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago. Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hechos 1, 1-14).

 

Contemplación

Las dos imágenes, la de la Ascensión del Señor al Cielo, a la intimidad del Padre, y la de la comunidad de los discípulos reunidos en el Cenáculo antes de salir a misionar, están ligadas entre sí.

La Iglesia ocupada en salir a “hacer discípulos a todos los pueblos” tiene que ver con un Señor cuya presencia se hace sentir en la acción y no como objeto de culto.

El Señor está con nosotros cuando nosotros estamos “en salida”, en salida al Padre, en la adoración y en salida al prójimo en el servicio.

 

El viaje del Papa Francisco a Tierra Santa estuvo marcado por este deseo de Jesús de que “hagamos discípulos”.

 

Puede ayudarnos repasar en la oración el viaje del Papa y dejarnos conmover el corazón con esta gracia que él tiene y comunica, la gracia de invitarnos a ser discípulos de Jesús.

La imagen más fuerte, para mí, fue la de la misa en el Cenáculo, cuando habló de la experiencia más hermosa del cristiano:

“El Cenáculo nos recuerda también la amistad. “Ya no les llamo siervos –dijo Jesús a los Doce–… a ustedes les llamo amigos” (Jn 15,15). El Señor nos hace sus amigos, nos confía la voluntad del Padre y se nos da Él mismo. Ésta es la experiencia más hermosa del cristiano, y especialmente del sacerdote: hacerse amigo del Señor Jesús, y descubrir en su corazón que Él es su Amigo.(Misa en el Cenáculo, 26 de mayo de 2014)

En el cenáculo

La amistad con Jesús tiene el sello del discipulado. Somos sus amigos como los discípulos con su Maestro. No como discípulos exclusivos sino todo lo contrario, como discípulos inclusivos, que a todos quieren traer a esta amistad con el Señor.

Este fue el mensaje final del Papa parado en el lugar donde nació la Iglesia como “iglesia en salida”.

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Con las otras religiones y con los distintos pueblos que visitó, su mensaje fue también de discipulado, buscando fortalecer esos vínculos que Jesús nos enseñó a tener y que se han ido convirtiendo en comunes con los que cultivan los hombres de buena voluntad.

 

El viaje comenzó estratégicamente en Jordania, pueblo que acoge refugiados de las distintas religiones y países en guerra.

El Papa sintonizó con el Rey, a quien le agradeció ser un hombre de paz:

Aprovecho la ocasión para renovar mi profundo respeto y consideración a la comunidad Musulmana, y expresar mi reconocimiento por el liderazgo que Su Majestad el Rey ha asumido para promover un más adecuada entendimiento de las virtudes proclamadas por el Islam y la serena convivencia entre los fieles de las diversas religiones. Usted es conocido como un hombre de paz, y artífice de la paz. ¡Gracias! Manifiesto mi gratitud a Jordania por haber animado diversas iniciativas importantes a favor del diálogo interreligioso para la promoción del entendimiento entre judíos, cristianos y musulmanes…”  (Encuentro con el Rey de Jordania, Amán sábado 24 de mayo 2014).

En el Jordán

En la misa en Belén, habló de los niños, del signo que el Niño Jesús y de los niños que son para el mundo la clave de cómo andamos. Nombró especialmente a los niños acallados, los que ni siquiera pueden llorar, porque los hacen soldados o trabajadores esclavos. Esos niños por los que lloran sus madres, que como Raquel, no quieren ser consoladas.

 

De Belén, me quedó una imagen del Papa al ir camino al altar, mirando por un instante el cielo de Belén.El cielo de belén

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En sus encuentros con los presidentes de Palestina (Abbas) y de Israel (Peres), el Papa se jugó a invitarlos a una jornada de oración por la paz en su casa en el Vaticano. “Construir la paz es difícil, pero vivir sin ella es insoportable”. Esta es uno de esos aforismos de Francisco que entran en la mente con fuerza, no son palabras abstractas sino palabras vitales.

Señor Presidente, deseo invitarle a usted y al Señor Presidente Mahmud Abbas, a que elevemos juntos una intensa oración pidiendo a Dios el don de la paz. Ofrezco la posibilidad de acoger este encuentro de oración en mi casa, en el Vaticano. Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla; y todos tenemos el deber, especialmente los que están al servicio de sus pueblos, de ser instrumentos y constructores de la paz, sobre todo con la oración. Construir la paz es difícil, pero vivir sin ella es un tormento. Los hombres y mujeres de esta Tierra y de todo el mundo nos piden presentar a Dios sus anhelos de paz(Aeropuerto Internacional Ben Gurión (Tel Aviv) domingo 25 de mayo de 2014)

 

Las actitudes de Francisco en los muros, el que separa a judíos y palestinos, donde apoyó la cabeza, y el de los lamentos, fueron tan elocuentes como todas sus acertadas palabras, como ese: “nunca más” que dejó escrito en castellano en el muro.en el muro

 

Muro en belén

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Con nuestros hermanos ortodoxos hubo multitud de gestos lindos. Me encantó cómo cuando se aprestaban a bajar unos escalones de grandes piedras irregulares, le mostró los escalones a Bartolomé (que tiene cuatro años menos, nada más) y algo le dijo, porque el otro bajó uno primero y le tomó la mano. Este dejarse ayudar de Francisco fue muy lindo. Tanto como cada párrafo de la declaración conjunta:

“No se trata de un mero ejercicio teórico, sino de un proceder en la verdad y en el amor, que requiere un conocimiento cada vez más profundo de las tradiciones del otro para llegar a comprenderlas y aprender de ellas. Por tanto, afirmamos nuevamente que el diálogo teológico no pretende un mínimo común denominador para alcanzar un acuerdo, sino más bien profundizar en la visión que cada uno tiene de la verdad completa que Cristo ha dado a su Iglesia, una verdad que se comprende cada vez más cuando seguimos las inspiraciones del Espíritu santo. Por eso, afirmamos conjuntamente que nuestra fidelidad al Señor nos exige encuentros fraternos y diálogo sincero. Esta búsqueda común no nos aparta de la verdad; sino que más bien, mediante el intercambio de dones, mediante la guía del Espíritu Santo, nos lleva a la verdad completa (cf. Jn 16,13).(DECLARACIÓN CONJUNTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Y DEL PATRIARCA ECUMÉNICO PARTOLOMÉ I Delegación Apostólica en Jerusalén domingo 25 de mayo de 2014).Con Bartolomé

 

En la celebración ecuménica tuvo frases muy alentadoras animando a trabajar por la unidad:

“Santidad, querido Hermano, queridos hermanos todos, dejemos a un lado los recelos que hemos heredado del pasado y abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, el Espíritu del Amor (cf. Rm 5,5), para caminar juntos hacia el día bendito en que reencontremos nuestra plena comunión. En este camino nos sentimos sostenidos por la oración que el mismo Jesús, en esta Ciudad, la vigilia de su pasión, elevó al Padre por sus discípulos, y que no nos cansamos, con humildad, de hacer nuestra: “Que sean una sola cosa… para que el mundo crea” (Jn 17,21). Y cuando la desunión nos haga pesimistas, poco animosos, desconfiados, vayamos todos bajo el mando de la Santa Madre de Dios. Cuando en el alma cristiana hay turbulencias espirituales, solamente bajo el manto de la Santa Madre de Dios encontramos paz. Que Ella nos ayude en este camino” (Celebración Ecuménica Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén domingo 25 de mayo de 2014).

 

En la visita a los Rabinos, se quedó varios minutos escribiendo en castellano en el libro de honor. Es lindo ver en el video su trazo firme, sus letras pequeñitas…Escribiendo Libro

 

“Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor…”.

 

Abrazo de 3 religiones