El Señor nos escribe la historia y “hoy hay ensayo”

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La generación de Jesucristo fue así:

Estando comprometida su madre María con José, antes de que estuviesen juntos, se encontró con que había concebido en su vientre por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Estando metido en estos pensamientos el Angel del Señor se le manifestó en sueños y le dijo:  «José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.» Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado y recibió consigo a su mujer” (Mt 1, 18-24).

Contemplación

De las muchas cosas lindas que el Papa Francisco nos comparte, me hizo meditar una reflexión suya acerca del Nombre de Jesús: “Dios con nosotros”. Decía Francisco que Dios toma nuestro apellido, nuestro nombre de familia: es el Dios de Abraham y de Jacob, de Judá y de Fares (a mí me resulta familiar esto del apellido porque Fares o Peres es el hijo de Judá y de Tamar y está en la genealogía del Señor)…, Él es el Dios de cada uno de nosotros.

El Papa da un paso más y nos dice que, al tomar nuestro nombre, Dios “ha querido y permitido que nosotros le escribamos su historia”. El tiene esa humildad: se deja escribir la historia…. Tener un nombre propio significa que cada uno es alguien único. Tener un apellido significa que somos familia, que tenemos una historia en común con muchos otros, que lo que ellos hacen nos afecta y es “nuestro”, para bien y para mal.

Que Jesús nos haya permitido que le escribamos su historia, eso es la Encarnación. Significa que Dios camina con nosotros, que somos su pueblo: no le da cosa compartir nuestra historia. Acepta, fíjense lo que digo, acepta incluso la historia oficial, esa que decía que José no era su padre, esa que lo rotuló como “amigo de los pecadores”, la que Pilato escribió e hizo colgar sobre su Cruz como burla: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”.

Pero hay otra historia. La verdadera, la que comunica “la alegría del evangelio”. Es la historia que le escribieron María y José con su . Un sí de corazón, a toda prueba y para siempre.

María es la que, con su alma como una página en blanco, deja que “se haga en ella la Palabra”. La prontitud de María, su disponibilidad para todo lo que sea de Jesús, es su manera de dejar que Dios escriba en ella. Y en perfecta sintonía, algunas breves y memorables páginas como la de la Anunciación, la del Magníficat, la de Caná…, las escribirán a cuatro manos.

El silencio inmenso de José y su obediente y amoroso “tomar consigo” a María y al Niño, es el signo más elocuente de que la historia se la deja escribir por un Dios que le dicta en sueños su libreto de cada día.

Están también las historias que le escribió a Jesús la gente sencilla, los pastores y los pobres, las  historias maravillosas de los enfermos que sanó, las historias que el Señor contemplaba en la vida cotidiana de su pueblo y que aprovechó para convertir en parábolas de misericordia y de promoción, como la del hijo pródigo que se puso de pie y salió de su situación de calle. Y está la historia a la que sólo el Padre puso el final de gloria que merecía la entrega de Jesús con la resurrección.

Nuestro Papa Francisco es uno de esos que se deja escribir la historia por Dios. Hoy se deja escribir hasta la sonrisa. Se nota en los detalles, en cómo los chicos le sacan el solideo o se le sientan en la silla, en ese rosario que “le tiraron” y se le quedó colgado en la oreja… La gente le cambia la agenda… y el Señor le escribe la historia –nos escribe la historia-.

…………….

Hoy son muchos los que nos quieren escribir la historia.

Frente a los que te proponen que seas un personaje vergonzoso y de cuarta en un capítulo que se llama Saqueos, Jesús tiene para vos, esta Navidad un hermoso capítulo que se llama Compartir.

Frente a los que te quieren protagonista de una serie más larga que Lost que se llama Enfrentamientos, el Señor te quiere participando en un ciclo que se llama Cultura del Encuentro.

Frente a los que quieren escribirte algunas escenas fuertes de placer y desenfreno, él no te propone capítulos aislados sino que quiere escribirte una Saga entera, en la que cada día de tu vida, con todos sus detalles –los más interiores y los compartidos- son parte de una gesta de trabajo duro y de amistad gozosa, en la que Él es el protagonista y vos hacés tu papel caminando junto con todo nuestro pueblo. Te tocará actuar junto con muchos otros, en lugares como El Hogar de San José…Por ahí tu nombre no sale en el elenco, pero las escenas están llenas de vida, los diálogos son apasionantes, y los acontecimientos uno mejor que el otro.

Frente a los que quieren escribirte un libreto a medida para que seas el protagonista principal de una historieta sólo tuya, Él quiere que ganes el Oscar al mejor actor de reparto en esa dramática historia de Amistad en la que Él da su vida por vos y vos, con otros muchos amigos, la das por Él.

¿Querés permitirle al Niño que te escriba esta Navidad tu historia? Te adelanto una escena…

Es Nochebuena, tocan a la puerta y el que abre sos vos. Podés decir lo de siempre, que no hay sitio en la posada de tu corazón. O podés cambiar el libreto, como aquel pequeño que quería actuar en el pesebre viviente y le dieron el papel de posadero para que dijera “está todo ocupado” y él, cuando vio a José y a María que le rogaban, no pudo hacerle caso al papel y dejó que hablara su corazón: sí, pasen, les dijo. Y avergonzado por los aplausos se dejó abrazar por los actores principales sin tener mucha conciencia de que el Señor le había hecho cambiar la historia de Belén para bien de la capilla de su barrio.

Es lindo para los que “hemos sido bautizados en su Nombre” dejar que Él nos escriba la historia a nosotros. Y para los que les da un poquito de miedo actuar, hoy hay ensayo. A ver si te animás, sólo por hoy, a que sea Jesús el que te hace la agenda y te escribe el día.

Diego Fares sj