San José 2012

Sintonía fina

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Jesucristo fue engendrado así: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados». Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado (Mt 1, 16. 18-21. 24)

Contemplación

El Evangelio nos dice que San José era un hombre justo. Algo que es justo es algo que «se ajusta», como un zapato: tiene que calzar justo, ni demasiado ajustado ni demasiado suelto. En la Biblia, ser justo es ajustarse a la voluntad de Dios. Y esto tiene dos puntas. Una es fácil de ver, porque nos dice Mateo que “al despertarse, José hizo lo que el Señor le había mandado”. Obedecer, ajustarse a la voluntad de Dios es “hacer todo lo que él nos dice”. Pero hay otra punta en esto de ajustarse a la voluntad de Dios y consiste en “escuchar bien lo que nos dice”. Porque hay gente que es comedida y uno le dice haceme esto por favor y antes de ver qué es ya salen corriendo y se ponen a hacer las cosas como les parece y por ahí uno les dice escuchame bien, no te digo que hagas así sino de esta otra manera… Escuchá bien.
Para escuchar bien a Dios hay que afinar el oído, es cuestión de sintonía fina como se dice….
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Aquí hice una pausa. La misa era en el patio del Hogar, con toda la gente que había salido de los comedores. Había un ventilador de pared que zumbaba lindo y daba aire, porque la mañana estaba húmeda. En este punto, corté y le pedí a José (que siempre sale corriendo apenas le pido algo y era el que inspiraba el ejemplo anterior) que apagara el ventilador. Lo apagó de inmediato y se escuchó un silencio refrescante. También se escuchó que había otro igual prendido en el segundo comedor y pedí que lo apagaran. El silencio lindo que se armó hizo sonreír a varios, como que ya habían entendido la enseñanza que se venía.
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Ahora puedo hablar sin gritar, vieron? La vida moderna tiene eso: muchos ruidos que nos hacen gritar y que no podamos escuchar bien. Y también hay ruidos internos (que parece que no son ruidos, como el del ventilador, pero cuando lo apagamos vemos que hay otro silencio posible). Estos ruidos interiores son los que no nos dejan escuchar bien a Dios.
Así le pasó a San José. Tenía sus ruidos interiores. Por eso el Ángel le dice primero “No temas”. El quería casarse con María pero tenía miedo. Miedo de no tener participación en lo que Dios estaba haciendo. Y Dios quería que el participara. El miedo es como un ruido interior que no nos deja escuchar la Palabra de Dios que siempre es positiva, que es palabra de amor, de amor que quita el temor. Quizás por eso Dios le habló a José en el silencio del sueño y allí le hizo sentir clarito que el ruido del miedo no tenía nada que ver con lo que Dios le pedía y entonces, alegre, pudo obedecer y tomar a María como esposa, que era lo que en el fondo más deseaba.
Escuchar bien…
Una cosa linda del Hogar son las encuestas que estamos haciendo. Es una manera de escucharlos a ustedes y poder saber lo que piensan y lo que sienten. Y es muy consolador ver cómo la mayoría pesca el proyecto del Hogar. El proyecto del Hogar es como una sola palabra que decimos no hablando sino actuando. La palabra del hogar es el procedimiento: haga la fila, pase por mesa de entradas, saque su tarjeta, comparta en paz la mesa con los amigos, charle con la asistente, con la psicóloga, con el doctor, participe de algún taller… Uno que se ve que escuchó bien esta “palabra en acción” escribió: gracias por todas las estrategias que tienen para que mejoremos. Es una persona que se da cuenta de que todo lo que hacemos es con un fin: la promoción, que cada uno mejore…
Esta palabra trabajada en común cuesta mucho trabajo. Para decir todos lo mismo tenemos que ponernos de acuerdo y no siempre es fácil. Cada colaborador por ahí tiene sus ideas y hay que ir compartiendo para que ustedes sientan que les decimos lo mismo en todos los lugares del hogar.
Y a nosotros nos ayuda escuchar cuando nos dicen “gracias”, cuando nos dan ánimo, cuando nos preguntan “en qué puedo colaborar”. Son palabras que no caen en saco roto. Yo las guardo en el corazón.
Hoy le decimos gracias a San José. Y él escucha bien. Tiene oído con sintonía fina para el agradecimiento y se lo transmite a Jesús y Jesús al Padre.
Le pedimos a San José que nos de la gracia que él tuvo y que el Hogar sea justo: que se ajusta a la voluntad de Dios nuestro Padre y de Jesús, su Hijo. Que escuchemos bien lo que nos dice y hagamos todo lo que nos manda.
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Prendimos de nuevo el ventilador, para no transpirar tanto y siguió la misa, con mucha alegría y provecho espiritual de todos.
Padre Diego